Podría vivir sin tus besos
porque sé que tus labios acarician
mi nombre
entre los versos desgarrados de tu guitarra.
Podría vivir sin tu mirada
clavada en la mía,
porque sé que tus ojos encuentran
la curva de mi espalda y la doblez de mi codo
en cualquier camino
y en cada recodo que recorre tu mirada.
Podría vivir sin tus caricias
porque sé
que tus manos me dibujan
en cada círculo que trazas en el aire
y las líneas sobre renglones torcidos
son las cicatrices de mi alma.
Podría sobrevivir
a la ausencia;
sobrellevar
el olvido,
ser flor sin mariposa
y pájaro sin nido.
Podría alimentarme
del olvido,
subsistir de recuerdos,
respirar el sonido
del eco asonante
de un dolor encendido.
Podría vivir sin ti
pero no sin tu amor
llenando el vacío.