¿Por qué
si me emociona el azul del cielo,
sólo sé cantarle al desaliento?
¿Por qué
me empeño en el desamor,
si es mi corazón tan generoso
que regala a su paso sus latidos?
¿Por qué
la rima fácil,
las aliteraciones y los ripios,
si mi prosa es rica,
y son las palabras
las que atesoran mis emociones?
¿Por qué
encerrarme en endecasílabos,
si el Universo es infinito?
¿Por qué
yo misma me limito a una lágrima,
a una gota de rocío,
a un charco en un erial,
a exiliarme en el vacío de mi soledad,
si el mundo es el testigo
de mi río?
¿Por qué
me inflijo este castigo
si me crecen las alas
cuando escucho al viento
susurrar mi nombre;
cuándo voy más allá de los horizontes
y las barreras,
y arrastro a un ejército
y conquisto fronteras inimaginables?
¿Por qué
me lamento
con el son de un verso
si soy ave fénix
que eleva su vuelo?
lunes, 24 de marzo de 2014
viernes, 21 de marzo de 2014
BLANCO Y NEGRO
Eres mi hogar,
donde reposan mis libros viejos
y el sofá guarda la huella de mi codo.
El lugar
en que me pierdo,
me reencuentro
y me acomodo.
Donde el olvido
se hace nuevo
y vuela el tiempo.
Donde no hay miedo,
ni dolor,
ni sufrimiento
sin su silencio.
Eres la ceniza
de pasiones desgastadas,
dispersa en fuegos nuevos;
el rescoldo
que se niega a extinguirse.
El ascua que espera otro leño.
Eres mi hogar
y mi destierro.
SOY CANTO DE TINIEBLA
Me duele el sol de la mañana,
porque soy oscuridad
y me desdibuja.
Porque sólo sé ser yo
entre la penumbra
y las sombras teñidas por la luna.
Me duelen las auroras sonrosadas,
porque visto de índigos y añiles
con reflejos de estrellas plateadas.
Y el oro de las albas me deslumbra.
Me duelen los días luminosos
que roban mis grises más plomizos.
Me duele el rayo en la tormenta.
Me duelen las nuevas primaveras.
Me duele la mañana y su promesa.
Soy fruto de la noche.
Soy canto de tiniebla.
porque soy oscuridad
y me desdibuja.
Porque sólo sé ser yo
entre la penumbra
y las sombras teñidas por la luna.
Me duelen las auroras sonrosadas,
porque visto de índigos y añiles
con reflejos de estrellas plateadas.
Y el oro de las albas me deslumbra.
Me duelen los días luminosos
que roban mis grises más plomizos.
Me duele el rayo en la tormenta.
Me duelen las nuevas primaveras.
Me duele la mañana y su promesa.
Soy fruto de la noche.
Soy canto de tiniebla.
jueves, 20 de marzo de 2014
YA SÓLO QUEDA RESPIRAR
Muero
en el vacío de la ausencia.
No hay aire
ni perfumes
que alivien esta asfixia
Me siguen doliendo los silencios
aunque no quede ya nada por decir.
Me hieren sus espada afiladas
y me ciegan sus aceros ominosos
de púrpura escarlata brillante resplandor.
Y regalo palabras a la ausencia;
entrego sus sones, generosa,
y enredo entre los versos y la prosa
afanes, anhelos y deseos.
Me siguen doliendo los silencios
que acompasan el ritmo de un latido,
el eco de una lágrima salada
cayendo en el vacío
y un viejo carillón en la pared.
E invado con acordes de guitarra
las sombras de la luz de los recuerdos
e invento en el albor de la mañana
nuevos sueños cada despertar.
Me siguen doliendo los silencios.
y me siguen acechando viejos miedos.
Y el tiempo va pasando inexorable
mientras ya sólo queda respirar.
en el vacío de la ausencia.
No hay aire
ni perfumes
que alivien esta asfixia
Me siguen doliendo los silencios
aunque no quede ya nada por decir.
Me hieren sus espada afiladas
y me ciegan sus aceros ominosos
de púrpura escarlata brillante resplandor.
Y regalo palabras a la ausencia;
entrego sus sones, generosa,
y enredo entre los versos y la prosa
afanes, anhelos y deseos.
Me siguen doliendo los silencios
que acompasan el ritmo de un latido,
el eco de una lágrima salada
cayendo en el vacío
y un viejo carillón en la pared.
E invado con acordes de guitarra
las sombras de la luz de los recuerdos
e invento en el albor de la mañana
nuevos sueños cada despertar.
Me siguen doliendo los silencios.
y me siguen acechando viejos miedos.
Y el tiempo va pasando inexorable
mientras ya sólo queda respirar.
martes, 11 de marzo de 2014
MIENTRAS TE ESPERO
Voy a penar palabras
que acaricien silencios con sus sones:
terciopelos, sedas y algodones
tapicen los oídos con su suavidad.
Suspiren sensaciones sus demás sentidos
y sienta su sigilo la sombra fragante
de un sauce llorón.
Que se huela el sonido
de la desilusión
con aromas finitos embriagando lo eterno.
Que germine en los páramos
del desaliento
con el hálito fresco
su desesperación.
Voy a penar palabras.
Porque el dolor que yace
tras un latido ahogado
precisa de algo más que desconsuelo
para enterrar sus muertos,
plañir sus funerales y desgastar sus duelos.
Voy a penar palabras mientras te espero.
También sonetos al puro estilo clásico...
ERUPCIÓN
Por más que intento parecer serena
cuando tu labio acercas a mi boca,
siento su calor, y apenas me toca
pierdo la razón, y mi alma se enajena.
Mágica esencia es la que me envenena:
tu dulce sabor, amargo provoca
la muerte inequívoca de esta loca
que en besos se arroga letal condena.
Desoigo la razón que en vano ordena,
la sensatez que a mi cordura invoca,
y la alegría que tornaste en pena…
Pese al dolor que tu presencia evoca,
con pasión mi cuerpo desencadena
una erupción, y mi alma se desboca.
viernes, 7 de marzo de 2014
A CONTRATIEMPO
Duele.
Duele, fuerte y muy dentro.
Duele, donde no había nada,
-o no solía haberlo-;
donde la duda y la confusión
saben a remordimiento,
y un beso
a lágrimas bañando lamentos.
Duele.
Duele y, quema;
lento,
muy lento…
Y entre cada quejido
falta el aliento,
y entre cada latido
duele y duele el momento.
Y me ahogo en tus besos
y muero en tus sueños,
y duele el amor,
duele,
fuera de tiempo.
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