porque soy oscuridad
y me desdibuja.
Porque sólo sé ser yo
entre la penumbra
y las sombras teñidas por la luna.
Me duelen las auroras sonrosadas,
porque visto de índigos y añiles
con reflejos de estrellas plateadas.
Y el oro de las albas me deslumbra.
Me duelen los días luminosos
que roban mis grises más plomizos.
Me duele el rayo en la tormenta.
Me duelen las nuevas primaveras.
Me duele la mañana y su promesa.
Soy fruto de la noche.
Soy canto de tiniebla.
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