ERUPCIÓN
Por más que intento parecer serena
cuando tu labio acercas a mi boca,
siento su calor, y apenas me toca
pierdo la razón, y mi alma se enajena.
Mágica esencia es la que me envenena:
tu dulce sabor, amargo provoca
la muerte inequívoca de esta loca
que en besos se arroga letal condena.
Desoigo la razón que en vano ordena,
la sensatez que a mi cordura invoca,
y la alegría que tornaste en pena…
Pese al dolor que tu presencia evoca,
con pasión mi cuerpo desencadena
una erupción, y mi alma se desboca.
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