CASI SIN QUERER
Sin saber, supe.
Sin poder, pude.
Y sin querer, quise.
Hoy
que sé
que puedo
y que quiero,
cargo a mis espaldas
con el liviano peso
(menos del que debiera)
de la sabiduría
del que en su ignorancia
quedó preso,
de la voluntad
(pese a que aún flaquea)
de quien al desánimo
cedió su aquiescencia.
Esbozaré intentos.
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